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The San Marcos fault is a regional structure in northeast México with a minimum length of 300 km, which separates the Coahuila block from the Coahuila fold belt; the fault dips north-northeast and its trend is west-northwest. The San Marcos fault is a basement structure that has been reactivated multiple times, and along its trace there is stratigraphic and structural evidence of intermittent activity since at least the Late Jurassic to the Pliocene-Quaternary. The structural evidence analyzed in this work suggests that the San Marcos fault accommodated mainly north-northeast crustal extension in pre-Tithonian and Neocomian pulses of activity. This extension may have contributed to development and growth of the Sabinas basin to the north. We found no evidence to support previous proposals of large lateral offset across the fault in Late Jurassic time, but we document a small component of right-lateral slip.

At least four reactivation events have been recognized along the San Marcos fault. The first, in Neocomian time, was normal and triggered deposition of the San Marcos Formation. The second reactivation of the San Marcos fault involved reverse slip during Paleogene time, and it must include minor movements along secondary faults associated with the San Marcos fault. Interpretation of the reactivation event of the San Marcos fault as a reverse fault is based on (1) the occurrence of drape folds and minor tectonic transport to the south-southwest along the main trace of the fault; (2) the occurrence of a nearly perpendicular fold axis of different generation in the southwest sector of the Sabinas basin; (3) uplift of progressively older rocks toward the northeast within the San Marcos Valley; and (4) the existence of near perpendicular directions of tectonic transport determined for different structures within the San Marcos Valley (e.g., faults in the western sector of the valley record tectonic transport to the west and faults in the southwest sector of the valley record tectonic transport to the south-southwest). Secondary faults associated with the San Marcos fault vary in orientation from nearly east-west to nearly north-south, and are best represented by the El Caballo and El Almagre faults exposed in western Coahuila and southeastern Chihuahua. Reactivation of the San Marcos fault as a reverse fault occurred late, relative to an earlier stage of detachment (locally duplicating the stratigraphic sequence) in localities over the Coahuila platform and in the Sabinas basin itself. The relative importance and scale of these detachment folds need to be explored in further detail.

The third reactivation event was normal with a left-lateral component (late Miocene–early Pliocene), and the fourth and last event is dominantly normal (Pliocene-Quaternary). These last two reactivation events along the San Marcos fault were recognized along the segment of the fault buried by volcanic products of the Camargo volcanic field in southeast Chihuahua State. These late events might also be present along the San Marcos fault in Coahuila; the lack of Cenozoic sequences atop the fault trace makes their recognition difficult.

La falla San Marcos es un lineamiento estructural regional con más de 300 km de largo, rumbo WNW y que se inclina hacia el NNE, separando el bloque de Coahuila del Cinturón Plegado de Coahuila en el noreste de México. La falla San Marcos es una estructura de basamento multirreactivada que, en superficie, muestra evidencias estratigráficas y estructurales que documentan su actividad intermitente por lo menos desde el Jurásico Tardío hasta el Plioceno-Cuaternario. Las evidencias estructurales más antiguas reconocidas en este trabajo documentan actividad de la falla San Marcos durante tiempos pre-Titoniano y Neocomiano, sugiriendo que la falla San Marcos acomodó principalmente extensión de la corteza en dirección NNE. Esta extensión contribuyó al crecimiento de la cuenca de Sabinas; con lo anterior, se pone en duda la existencia de grandes desplazamientos laterales a través de la falla San Marcos por lo menos para estos tiempos.

Se han reconocido al menos cuatro eventos de reactivación de la falla San Marcos. El primero fue con componente normal en el Neocomiano y causó el depósito de la Formación San Marcos. El segundo evento de reactivación fue inverso en el Paleógeno y debió incluir a fallas menores asociadas a la falla San Marcos. Se interpreta que el segundo evento de reactivación está representado por (1) la ocurrencia de plegamiento tipo drape y transporte tectónico menor hacia el sursuroeste sobre la traza principal de la falla San Marcos, (2) la ocurrencia de relaciones perpendiculares entre los ejes de pliegues en la parte suroeste de la cuenca de Sabinas, (3) el levan-tamiento de rocas más antiguas progresivamente hacia el noreste dentro del Valle San Marcos y, (4) la existencia de direcciones perpendiculares de transporte tectónico determinadas para diferentes estructuras en el Valle San Marcos (e.g., fallas en el sector oeste del Valle San Marcos registran transporte hacia el oeste y fallas en el sector suroeste registran transporte hacia el sursuroeste). Las fallas menores asociadas a la falla San Marcos presentan orientaciones desde E-W hasta cercanamente N-S como las fallas El Caballo y El Almagre expuestas al oeste de Coahuila y sureste de Chihuahua. Este evento de reactivación inverso de la falla San Marcos es tardío con respecto a una fase anterior de despegues (duplicación de la secuencia por fallas) en localidades de la plataforma de Coahuila y la cuenca de Sabinas. La importancia y escala de los despegues debe ser explorado con mayor detalle en futuros trabajos.

La tercera reactivación es normal con componente lateral izquierda (Mioceno tardío-Plioceno temprano) y, la cuarta y última, predominantemente normal (Plioceno–Cuaternario). Estas reactivaciones fueron reconocidas sobre la traza de la falla San Marcos sepultada por productos del Campo Volcánico de Camargo, al sureste de Chihuahua. Los dos últimos eventos parecen estar presentes sobre los segmentos de la falla San Marcos en Coahuila; sin embargo, aquí no afectan a rocas jóvenes por lo que no es posible establecer sus edades.

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